Cuarto domingo
Fiesta de San Juan Bosco
Parroquia de San José, Hagerstown
31 de enero de 2026
Queridos hermanos y hermanas,
Hoy celebramos la memoria de San Juan Bosco, un sacerdote que vivió las Bien/aventur/anzas con alegría y compromiso, especialmente acompañando a jóvenes pobres y abandonados.
En el Evangelio, Jesús proclama bienaventurados a los pobres, a los que lloran, a los mansos y a los que tienen hambre de justicia. No son palabras bonitas: son una revelación del corazón de Dios.
Las Bienaventuranzas nos dicen claramente que Dios está cerca de quienes el mundo descarta. En nuestro país hoy, vemos con dolor cómo muchos migrantes viven con miedo, son perseguidos, señalados o tratados como una amenaza. Jesús nos recuerda que ellos no están fuera del Reino; al contrario, Dios camina con ellos. “Bienaventurados los pobres en espíritu… los que lloran…los perseguidos por causa de la justicia.”
San Juan Bosco supo ver en los jóvenes vulnerables no un problema, sino una bendición. Los acompañó con paciencia, ternura y esperanza. Hoy, su testimonio nos invita a mirar a los migrantes, a los jóvenes y a los olvidados con los mismos ojos de Cristo: ojos de misericordia.
Las Bienaventuranzas nos desafían como Iglesia: ¿somos un lugar de refugio, de dignidad y de esperanza? Vivir el Evangelio hoy significa elegir la compasión sobre el miedo, y la solidaridad sobre la indiferencia. Que, como San Juan Bosco, sepamos vivir las Bienaventuranzas con alegría y valentía, siendo signos del Reino de Dios en medio de un mundo herido, pero profundamente amado por Dios.
¡Que Dios te bendiga!


