Diaconal Ordination (Transitional)
CMOQ
16 de Mayo de 2026
Queridos hermanos,
Hoy les recuerdo que su vocación no comenzó
con sus propios planes o ambiciones,
sino con el llamado amoroso de Cristo, quien les dice:
“No son ustedes los que me han elegido a mí;
soy yo quien los he elegido a ustedes.”
Piensen en aquellos momentos de silencio
en los que el Señor tocó por primera vez sus corazones,
y los invitó a seguirlo más de cerca en el servicio a su Iglesia.
Cuando hoy responden “¡Presente!”, ofrecen no solamente su presencia,
sino toda su vida a Dios y a su pueblo.
Por la gracia del Orden Sagrado,
el Señor marca sus almas para siempre con la huella de su amor de servidor,
y los llama a ser hombres de sabiduría, humildad, santidad, y entrega gozosa.
Y, sobre todo, los exhorto a permanecer como amigos cercanos de Jesucristo. Sean hombres de oración cuyos corazones sean transformados cada día
por la comunión con el Señor.
De esa amistad brotará la fecundidad de su ministerio:
predicar el Evangelio con convicción, servir fielmente en el altar,
y cuidar con ternura de los pobres, los que sufren, y los olvidados.
El auténtico ministerio diaconal no se trata de reconocimiento o prestigio,
sino de obras humildes de caridad que revelan a Cristo al mundo.
Al servir a los demás con compasión y amor,
ustedes guiarán las almas hacia Cristo
y se convertirán en testigos vivos de su presencia.
Que la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo
brille en ustedes y a través de ustedes todos los días de su ministerio.
Que Dios les bendiga!
Opening Greeting:
Bienvenidos, queridos hermanos que se preparan para ser ordenados diáconos, junto con sus familias, amigos y todos los aquí reunidos
para celebrar este momento lleno de alegría y gracia en la vida de la Iglesia.
Unidos, damos gracias a Dios por su llamado fiel
y pedimos que estos hombres sirvan a Cristo y a su pueblo
con humildad, amor, y alegría.
Closing Remarks:
Gracias a todos los que nos acompañaron en esta hermosa celebración
y por el amor, ánimo y apoyo
que continúan ofreciendo a estos diáconos recién ordenados.
Les pedimos que sigan orando por ellos,
para que permanezcan siempre como fieles servidores de Cristo
y testigos alegres del Evangelio a lo largo de su ministerio.


