Nuestros pensamientos deben estar hoy con aquellos que continúan viviendo como sobrevivientes del abuso sexual del clero, especialmente aquellos que están sintiendo un renovado dolor y rabia por la publicación del informe del Gran Jurado de Pensilvania. En este momento difícil en la vida de la Iglesia, nosotros en la Arquidiócesis de Baltimore estamos especialmente entristecidos y preocupados por las noticias de las fallas del Cardenal William H. Keeler mientras se desempeñaba como obispo de Harrisburg, una de las seis diócesis citadas en el informe del Gran Jurado.
















