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Devociones de Jesucristo

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El Señor de los Milagros

En la ciudad de Lima, capital del Perú, existía en el siglo 17 una hermandad de negros procedentes de Angola que residían en el barrio de Pachacamilla. La hermandad erigió un edificio y en una de las paredes, uno de los hermanos pintó una bella imagen de Cristo crucificado (figura de la derecha). El 13 de noviembre de 1655 un fuerte terremoto sacudió a Lima y al puerto del Callao, destruyendo muchas casas y causando la muerte de varios miles de personas. Los angoleños, que eran muy pobres, sufrieron mucho, todas las paredes de la casa de la hermandad, se derrumbaron.

Todas, excepto la pared en la que estaba pintada la imagen del Señor, que se conservó perfectamente. Quince años después del terremoto, un hombre llamado Antonio de Leon, miembro de la parroquia de San Sebastián, encontró la imagen del Cristo crucificado en lo que se había convertido, al pasar de los años, en un sitio abandonado y comenzó a venerar la imagen. Antonio estaba padeciendo de un tumor maligno en la cabeza, y después de haber rezado delante de la imagen y haberle pedido al Señor que le curara, ocurrió un milagro y Antonio fué curado de una manera milagrosa. Dios ha hecho muchos milagros a través de esta imagen. Varios terremotos han destruído el edificio donde se encuentra la imagen, y ¡siempre, la pared sobre la que está pintada la imagen, se conserva intacta!

Las curaciones, físicas tanto como espirituales, son innumerables. Desde sus humildes orígenes, la devoción y veneración a la imagen del Señor de los Milagros ha crecido, transcendiendo límites, fronteras, hasta alcanzar dimensión internacional. La procesión anual que lleva la imagen por las calles de Lima durante el mes de octubre, atrae a más de dos millones de fieles devotos, los cuales acompañan a su amado Señor de los Milagros en su peregrinage por las calles limeñas, trayendo esperanza y consuelo a los millones de católicos que vienen cada año para testimoniar su amor y devoción. Los peruanos que han emigrado a los Estados Unidos y a otras partes del mundo, han traído con ellos esta bella devoción a Nuestro Señor Crucificado, y han formado hermandades para mantener viva esta devoción para ellos, sus hijos y nietos. En todas las ciudades en donde se han formado las hermandades, cada año, el 18 de octubre o en la fecha más cercana al 18, se celebran Misas y procesiones en honor del Señor de los Milagros. Un dato curioso, la pintura original era solamente de Cristo, las figuras de la Virgen y de Santa María Magdalena, fueron pintadas en 1671.

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El Señor de Esquipulas

La historia del Milagroso Señor de Esquipulas, llamado también Cristo Negro de Esquipulas, es muy conocida en los países de Centro América y el sur de México. En 1595, a pedido de los indígenas del pueblo de Esquipulas, Guatemala, un joven muy religioso de nombre Quirio Cataño, esculpió la imagen de Cristo crucificado. Los indígenas querían una imagen de color oscuro, semejante al color de su piel, pero como no existe madera tan oscura, aceptaron la que el joven Cataño les entregó a los pocos meses, y que fué colocada en una especie de ranchito-cabaña, mientras terminaban el Santuario en el centro de Esquipulas, al mismo que su celebración quedó fijada para el día 15 de enero.

Existen varias versiones en relación con el color oscuro de la imagen. Una es que el humo de los innumerables cirios que alumbran el Santuario constantemente, provocó el oscurecimiento de la imagen. La tradición nos dice que de la noche a la mañana apareció completamente oscura, milagro que hizo Nuestro Señor para complacer a sus hijos del pueblo de Esquipulas.

Los milagros son innumerables. La veneración al Señor de Esquiplas trasciende las fronteras de Guatemala. Millones de peregrinos procedentes de toda Latinoamérica, así como también de Europa acuden anualmente a venerar la sagrada imagen. Hay varios libros que se han escrito sobre el Señor de Esquipulas y sus milagros. Las novenas son numerosas.

El Santo Padre Juan pablo II visitó Guatemala el 6 de febrero de 1996 para celebrar los 400 años de haber sido esculpida la Imagen del Señor de Esquipulas. En esa ocasión designó al Santuario como Basílica.

Los Devotos del Milagroso Señor de Esquipulas llevan su veneración a dondequiera que van. En Baltimore, gracias a la iniciativa del Padre John Lavin, CSSR, y de la señora Delfina Pereda y de la comunidad guatemalteca y Latinoamérica, se ha entronizado una réplica de la imagen en la iglesia de San Patricio, situada entre las esquinas de Bank y Broadway, en el área de Fells Point, El 15 de enero de 2000, decenas de fieles se reunión, a pesar de una fuerte nevada y un intenso frío, para celebrar la fiesta del Señor de Esquipulas, con una Misa, celebrada por el Padre Lavin, que vino de Annapolis especialmente para este día. Después de la Misa hubo una recepción con comidas típicas de nuestros países.