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Prayer for Peace

God Almighty, creator of heaven and earth,
Giver of life, we humbly lift our prayer for peace.
Hear our petition for an end to the violence,
Which has overcome the city of Baltimore.
Forgive our faults, our lack of justice to others,
Give us a merciful heart to forgive
the pain and anguish endured during these violent attacks;
Comfort those who have suffered loss or injury of loved ones.
Guide us to find ways to bring about peace.

In the words of St. Francis, we pray,

Lord, make me an instrument of Thy peace;
Where there is hatred, let me sow love;
Where there is injury, pardon;
Where there is error, the truth;
Where there is doubt, the faith;
Where there is despair, hope;
Where there is darkness, light;
And where there is sadness, joy.

O Divine Master,
Grant that I may not so much seek
To be consoled, as to console;
To be understood, as to understand;
To be loved as to love.

For it is in giving that we receive;
It is in pardoning that we are pardoned;
And it is in dying that we are born to eternal life. Amen.

Dios Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra,
A ti que nos has dado la vida,
humildemente te ofrecemos nuestra oración por la paz.
Escucha nuestra plegaria para que termine la violencia
que ha descendido sobre la ciudad de Baltimore.
Perdona nuestra ofensas, nuestras injusticias con los demás.
Danos un corazón misericordioso para perdonar
el dolor y la angustia que hemos sufrido durante estos ataques violentos;
Consuela a quienes han sufrido la pérdida o heridas de seres queridos.
Guíanos para que podamos encontrar caminos que conduzcan a la paz.

Oramos, entonces, con las palabras de San Francisco de Asís,

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna. Amén.